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El Derecho al Olvido en la Práctica: Cómo Verificar que un Servicio Realmente te ha Eliminado

El RGPD te otorga el derecho al olvido, pero ¿cómo asegurarte de que tus datos han sido realmente borrados? Descubre cómo un alias de email se convierte en tu mejor herramienta de verificación.

Por Leadership Team25/1/2026

El Artículo 17 del RGPD, conocido como el "derecho de supresión" o "derecho al olvido", es una de las protecciones más poderosas para los ciudadanos europeos. Te permite solicitar a una empresa que elimine todos tus datos personales.

En teoría, es formidable. En la práctica, es un acto de fe. Una vez enviada tu solicitud, ¿cómo verificar que la empresa ha cumplido? ¿Se han eliminado tus datos de la base de datos principal? ¿Qué pasa con los servidores de respaldo, las listas de marketing, las herramientas de análisis o los registros de atención al cliente?

El Problema: Un Acto de Fe Ciego

Cuando envías una solicitud de supresión desde tu dirección de correo electrónico principal (ej: juan.perez@email.com), no tienes forma de saber si tu dirección persiste en algún lugar. Meses después, podrías recibir un boletín, una notificación de actualización de las condiciones generales, o peor aún, una notificación de fuga de datos, lo que demostraría que tu solicitud no fue respetada en su totalidad. Pero el daño ya está hecho.

El Alias de Email: Tu Detector de Mentiras Digital

Aquí es donde el uso estratégico de los alias de email transforma un acto de fe en una acción verificable. Adoptando una buena higiene digital, puedes convertir cada alias en un "interruptor de emergencia".

El método es simple:

  1. Registro: Para cada nuevo servicio, utiliza un alias único. Para registrarte en servicio-ejemplo.com, no uses tu email principal, sino un alias dedicado como servicio-ejemplo@mialias.com.

  2. Solicitud de Supresión: Cuando desees ejercer tu derecho al olvido, envía tu solicitud oficial desde este alias servicio-ejemplo@mialias.com.

  3. La Acción Clave - Cortar el Contacto: Una vez recibida la confirmación de supresión (o después de un plazo razonable), inicia sesión en tu gestor de alias (como Junklmail) y desactiva o elimina el alias servicio-ejemplo@mialias.com.

Este acto final es el que arma tu trampa.

La Prueba de la Verdad

A partir de ahora, si servicio-ejemplo.com intenta contactarte de nuevo, se presentarán varios escenarios:

  • Escenario 1: La honestidad. Nunca más recibirás nada. La empresa ha cumplido su palabra y ha eliminado tus datos de todas sus listas. Bien por ellos.

  • Escenario 2: La negligencia. La empresa te envía un email promocional o una notificación. El email se envía a servicio-ejemplo@mialias.com. Como el alias está desactivado, el email o bien se bloquea o bien se devuelve al remitente con una notificación de fallo (bounce). Tienes la prueba irrefutable de que no respetaron tu solicitud. Entonces puedes emprender acciones ante la AEPD (o tu autoridad local de protección de datos) con pruebas tangibles.

  • Escenario 3: La reventa de datos. Un año después, una empresa de la que nunca has oído hablar te envía un email a servicio-ejemplo@mialias.com. No solo sabes que servicio-ejemplo.com no eliminó tus datos, sino que también los vendió o permitió que se filtraran.

Recupera el Poder sobre Tus Datos

El derecho al olvido no debería basarse en la confianza. Los alias de email te proporcionan un mecanismo de verificación simple y potente. Cada registro se convierte en un contrato cuya ruptura puedes verificar en cualquier momento.

Al compartimentar tu identidad digital, no solo te proteges del spam; te das los medios para hacer valer activamente tus derechos digitales.